Rally: recupera vida contraatacando

Al recibir daño, una parte de tu barra de vida queda "en recuperación" durante un breve margen de tiempo. Si golpeas al enemigo durante ese margen, recuperas parte de la vida perdida en proporción al daño infligido. Es el sistema que empuja al juego hacia la agresión: quedarte a la defensiva rara vez es la opción más segura.

Armas truco: dos formas, un solo botón

La mayoría de armas se transforman pulsando un botón, cambiando por completo su alcance y su forma de golpear. La Saw Cleaver pasa de una cuchilla corta y rápida a una hoja larga con más alcance; el Kirkhammer pasa de espada de una mano a un enorme mazo de piedra. Aprender a alternar entre ambas formas según el enemigo es clave para sacarles partido.

Consejo: prueba ambas formas de tu arma truco desde el principio contra enemigos poco peligrosos — encontrar cuándo usar cada una marca una diferencia real en encuentros más duros.

Las armas de fuego: para parar, no para matar

Disparar a un enemigo en el momento justo antes de que te golpee lo aturde y abre una ventana para un Ataque Visceral, el equivalente de Bloodborne a un parry con remate. También sirve para interrumpir a enemigos que intentan curarse. Algunas construcciones muy especializadas pueden usar ciertas armas de fuego como daño principal, pero es la excepción, no la norma.

Sin escudos: esquiva en su lugar

Bloodborne no incluye escudos de ningún tipo, una decisión de diseño deliberada para evitar el juego defensivo típico de otros títulos similares. En su lugar, dependerás de esquivas ágiles y del uso preciso de tu arma de fuego para sobrevivir.