Fragmentos: el alma de tu progresión
Cada demonio derrotado tiene una posibilidad de dejar caer un Fragmento con su habilidad. Los Fragmentos Direccionales lanzan proyectiles apuntables, los Familiares invocan compañeros que suben de nivel de forma independiente, los Pasivos ofrecen bonificaciones siempre activas sin coste de maná, y un Pasivo de rango alto puede evolucionar a Fragmento de Habilidad, activable sin límite y sin gasto de MP. Existen además un par de categorías más específicas para efectos de conjuro y manipulación del entorno.
Diez tipos de arma para cada estilo
Miriam puede equipar puños, dagas, estoques, espadas, mazas, mandobles, katanas, lanzas, látigos y armas de fuego (con munición consumible), cada una con su propio ritmo de combate. Cambiar de tipo de arma según el enemigo suele ser más efectivo que aferrarte siempre a la misma.
Consejo: no descartes las armas más lentas como mandobles o mazas solo por su velocidad — suelen compensarlo con un daño mucho mayor por golpe.
Estadísticas y nivel
Subir de nivel aumenta Fuerza (daño cuerpo a cuerpo), Defensa (reducción de daño), Constitución (daño físico recibido), Inteligencia (daño mágico y de Fragmentos), Mente y, cada cuatro niveles, Suerte. Cada nivel también incrementa tu vida y maná máximos.
Forja y cocina alquímica
Con materiales obtenidos de enemigos o cofres, y libros de recetas encontrados por el castillo, puedes forjar armas, armaduras y mejoras de Fragmentos. Johannes, el alquimista, cocina platos con ingredientes similares: cada receta otorga una mejora de estadística permanente la primera vez que la comes, además de curar.