Urzikstan y un tono más crudo

La campaña sitúa la acción en la ficticia Urzikstan, un país invadido por las fuerzas paramilitares del general ruso Roman Barkov, mientras el grupo Al-Qatala complica aún más el conflicto. El capitán Price lidera al equipo británico del SAS junto a Kyle "Gaz" Garrick, mientras que Farah Karim encabeza la resistencia local y Alex Keller y Kate Laswell aportan la perspectiva estadounidense de la CIA. El juego adopta un tono más crudo y realista que entregas anteriores, con misiones como "Clean House" —un asalto nocturno con visión térmica— que generaron tanto elogios por su tensión como debate por su representación de la violencia.

Consejo: en "Clean House" tómate tu tiempo despejando cada habitación con visión térmica — es una misión pensada para el sigilo y la precisión, no para el ritmo frenético habitual de la saga.

Gunsmith: personalización de armas de verdad

Modern Warfare (2019) introduce por primera vez en la saga Gunsmith, un sistema de personalización profundo con hasta varias decenas de accesorios posibles por arma (cinco equipables a la vez), donde cada pieza afecta realmente al rendimiento del arma y no es solo cosmética. Este sistema continuaría en las siguientes entregas de la saga.

Gunfight, Ground War y crossplay

Gunfight enfrenta a dos parejas de jugadores en rondas cortas de aproximadamente 40 segundos con armamento aleatorio, mientras que Ground War lleva la acción a mapas mucho más grandes con decenas de jugadores simultáneos y vehículos. El juego marcó además la primera vez que la saga ofreció crossplay completo entre PC, PlayStation y Xbox, con progreso compartido entre plataformas y servidores dedicados desde el lanzamiento.