Una continuidad muy específica

A diferencia de otras entregas de la saga, Crash Bandicoot 4 se presenta explícitamente como una secuela directa de la trilogía original —Crash Bandicoot, Cortex Strikes Back y Warped—, dejando fuera de su continuidad todos los demás Crash Bandicoot lanzados por otros estudios entre 1998 y 2020. Es la octava entrega principal de la saga, aunque narrativamente actúa como si fuera la cuarta.

Consejo: no hace falta conocer ningún otro Crash Bandicoot posterior a Warped para seguir la historia — el juego está diseñado precisamente para conectar de forma directa con esa trilogía original.

La Fisura Cuántica

La trama se pone en marcha cuando el intento de fuga de Uka Uka desgarra el tejido espacio-temporal, abriendo una Fisura Cuántica que reactiva cuatro objetos mágicos —las Máscaras Cuánticas— repartidos por distintos puntos del tiempo y el espacio. Este suceso da pie a toda la premisa de viaje entre dimensiones que estructura el juego.

Aku Aku y Uka Uka

Aku Aku, la máscara aliada de siempre y hermano gemelo de Uka Uka, percibe el despertar de las Máscaras Cuánticas y vuelve a guiar a Crash y Coco en su aventura, como ha hecho en el resto de la saga. Uka Uka, en cambio, pasa buena parte de la trama encerrado, abandonado por quienes deberían ser sus aliados naturales una vez consiguen aprovecharse por su cuenta del caos que él mismo desencadenó.